Parasha Beshalaj

“Dijo el Eterno a Moisés, ¿Por qué clamas ante mí? Habla a los hijos de Israel para que se pongan en marcha.”
Es difícil entender esta orden dada al pueblo de seguir caminando, teniendo a Egipto a sus espaldas y al mar en su frente estando rodeados sin escapatorias.

Al respecto se pronuncia Rashi que la orden era efectivamente de seguir caminando amparados en el merito de los patriarcas y a la fe que el pueblo debía profesar para que el mar se abriese, explicando además el Sifte Jajamim que puesto que siguieron caminando se hicieron acreedores del milagro de la apertura del mar.

Tal y como se explica en el Midrash, Najshon Ben Aminadav se sumergió en el mar hasta que el agua le llego al cuello, partiéndose entonces el mar, y  gracias a la inmensa fe demostrada por este Tzadik, se produjo el milagro y el mar se abrió.

Entonces podemos deducir dos puntos:

1. Debemos conservar en nosotros una fe profunda en que el Eterno siempre vendrá en nuestra ayuda y que el merito de nuestros patriarcas nos amparará.

2.  Siempre pasar a la acción, para que a su vez D´s actúe y nos envíe la salvación tal y como rezan nuestros sabios: “Abran ustedes un orificio como el ojo de una aguja y Yo les abriré una puerta como la entrada de un palacio”.
En otras palabras, el Eterno desea que el inicio de la acción provenga del hombre, aunque tan solo sea una acción pequeña, pero llena de fe, constituyéndose esta en el origen de la respuesta Divina.

Sea Su voluntad que siembre en nosotros la fe y podamos todos a través de nuestras pequeñas acciones ser merecedores de las grandes obras de D´s y la pronta reconstrucción de nuestro Bet Hamikdash.

AMÉN

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