Parasha Vayera

“Dijo el Eterno a Abraham ¿porque se rió Sara?” (Bereshit, 18:13).

El Eterno reclamó el hecho de que Sara se riese cuando supo que iba a engendrar a Isaac.

Sin embargo, cabria preguntar ¿acaso Abraham no se rió también cuando le fue anunciado ese mismo nacimiento? Según el versículo “Se prosternó Abraham y sonrió” (Bereshit, 17:17).

Explica al respecto el Or Hajayim Hakadosh que la risa de Abraham fue producto de la alegría que le embargó inmediatamente después de conocer la noticia, lo que no sucedió  con  Sara, por no estar convencida de la veracidad de la misma hasta que pudo comprobarlo por sí misma. Entonces si creyó, y se alegró. Este es el motivo del reclamo del Eterno.

La exigencia que se solicita a los Justos de Israel reclama de ellos un altísimo nivel  de fe y  confianza, despojado de todo vestigio de materialismo, con la firma creencia que la Palabra del Eterno reviste la Verdad absoluta.

Quiera D-os que todos podamos alcanzar ese nivel de fe y de creencia.

Rabino Avi Amsalem.

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