PARASHA TZAV

“Y el fuego al altar ha de mantenerse ardiendo en él”.

Hay una obligación y es que sobre el altar el fuego siempre debe estar prendido.

Con respecto a nuestras vidas, nuestros sabios explican que también en la vida espiritual tenemos que mantener “el fuego” prendido y este es el fuego de la emoción espiritual, lo que significa que para poder aprovechar al máximo el cumplimiento de los preceptos y del estudio de la Torah, tenemos que acompañarlos con entusiasmo y emoción interna para dejar que ellos nos afecten internamente.

Una de las herramientas más importantes es mantener siempre la emoción y la gana en el cumplimiento de los preceptos. ¿Cómo se logra?, el rey David en los salmos dice “una casa pedí de D-os … morará en la casa de D-os todos los días de mi vida y visitare su palacio”.

Explican nuestros sabios que de un lado David pide morar en la casa de D-os eternamente y de otro lado pide visita, es decir que él no está allí permanentemente, entonces ¿cómo se puede entender el versículo?

David dice, quiero estar allí siempre para cada vez sentirme como visitante, es decir, con la misma emoción como si fuera la primera vez.

Ojalá cada vez podamos practicarlo más, pero sin disminuir la emoción y la gana para que podamos aprovechar más la práctica de nuestra tradición.

Shabat Shalom,

RABINO AVI AMSALEM

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