Parasha Lej Leja

“A tu descendencia entregué esta tierra desde el río de Egipto hasta el gran río, el río de Perath” (Bereshit: 15, 18).

En esta Parasha el Eterno establece un pacto con Abraham sobre la herencia de la tierra, otorgándola a su descendencia, el Pueblo de Israel. Con este pacto, el Eterno confiere a la Tierra de Israel su santidad y virtudes características, en toda su extensión, desde el río de Egipto hasta el gran río Eufrates.

Esta santidad es independiente de los preceptos y de cualquier otra condición, pues es una santidad constante, establecida en toda la Tierra de Israel al igual de la santidad existente en todo judío por el mero hecho de ser judío sin considerar sus acciones y cualidades.

Esta santidad es descrita por el Rav. Kuk (Z.L.) en los siguientes términos: “la Tierra de Israel representa el bien esencial ligado por un lazo de vida con la nación…”

Sea la Voluntad del Eterno que podamos compartir la santidad de la tierra y unirnos a ella y que se cumpla lo expresado en esta Parasha “A tu descendencia entregué esta tierra”, amén.

Rabino Avi Amsalem.

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