PARASHA KI TETZE

“No entrará ammonita, ni moavita en la congregación del Eterno … a causa de que no los recibieron a Ustedes con pan y agua en el camino cuando salieron de Egipto” (Devarim 23, 4-5).

La Torah nos ordena que no se puede recibir personas que son de los pueblos del Moav ni Amon aun así pasaran 10 generaciones (hoy en día ya no tenemos estos pueblos porque ya se mezclaron las naciones) ¿Por qué?

La Torah nos dice que el motivo por el cual no es permito aceptarlos es porque cuando el pueblo judío salió de Egipto ellos no lo recibieron con pan y agua, sino que lo dejaron pasar sin atenderlo.

Surge la pregunta, ¿Solo por el hecho de no atenderlos debemos alejarnos de ellos, que mal hicieron?

La Torah nos enseña que el defecto de esta actitud es la ingratitud, ¿Por qué?, porque Amon y Moav son desafiantes de Lot el sobrino de Abraham Avinu que le ayudó y lo salvó dos veces en la historia y lo mínimo que se esperaba de parte de ellos era ser agradecidos con los descendientes de Abraham, pero no fue así, al contrario lo recibido de parte de ellos fue ingratitud y por eso D-os dice que uno de los defectos que el más rechaza es la ingratitud y que el ser humano tienen que saber agradecer y valorar las cosas que se reciben de D-os y de los demás.

El agradecimiento es fundamental en nuestra tradición y por eso, lo primero que hacemos cuando abrimos los ojos en la mañana es agradecer a D-os, para resaltar la importancia del agradecimiento y la falta tan grave de la ingratitud.

Ojalá sepamos valorar el bien que tenemos y que recibimos y así aprender cada día más a ser agradecidos y alejarnos de la ingratitud.

 

Shabat Shalom,

 

RABINO AVI AMSALEM

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